Beatriz Aurora, pintora de otros mundos
Miércoles 3 de Febrero de 2010
América late

(CHILE) - Hace 25 años, la chilena Beatriz Aurora decidió que se dedicaría a la pintura. Pero antes tuvo que padecer la expulsión de su país por defender sus convicciones políticas. Nacionalizada mexicana, desde Chiapas hoy su obra habla de otra realidad posible, armónica y diversa, por la que hace años luchan los zapatistas.

Hija de españoles republicanos exiliados de la Guerra Civil -su madre, pianista catalana; su padre, historiador madrileño-, Beatriz Aurora nació en Santiago de Chile pero, por esas vueltas de la vida, fue a parar a Chiapas. El suyo, dice, no fue un exilio como el de sus padres. Aunque tuvo que alejarse de su país natal por cuestiones políticas (fue secuestrada durante el Golpe de Estado de Pinochet y logró emigrar a Madrid gracias a su doble nacionalidad), después de vivir en La Habana llegó a tierra zapatista, en donde se siente como en casa. En 1995 se nacionalizó mexicana. Y hoy se siente "ciudadana del mundo" y "muy mexicana", pero confiesa que lleva a Chile en su corazón.

Admira el arte de Diego Rivera y "casi toda la pintura naïf, especialmente la de Haití". Los últimos 25 años los ha dedicado a la pintura, y sus obras se expusieron en Tokio, Alicante, Santiago de Chile, París, diversas ciudades de Italia, el país Vasco, Madrid, Montevideo y Valencia. Su historia tiene mucho de dolor, de pulsiones arrancadas de cuajo y de ilusiones demoradas por el curso de la Historia. Sin embargo, ella supo transformar todo eso en colores. En sus cuadros, pinta otros mundos posibles. Esos mundos que, según dice, se abrieron ante sus ojos como una realidad factible sólo después de conocer al zapatismo. Para Aurora, vivir en la Chiapas del 2010 es "un desafío, un compromiso ético, moral, social e histórico".

¿Qué hizo que en 1985 empezaras a dedicarte profesionalmente a la pintura?

El derrumbe del "socialismo real". Comencé a militar a los 16 años, durante el gobierno de Allende. Después del golpe de Pinochet, pasé a la clandestinidad y tuve que dejar la escuela. Cuando todo se derrumbó y ya no podía vivir de la militancia, me encontré con el capitalismo de cuerpo entero, con no tener para comer, para pagar una renta, con no encontrar trabajo de ningún tipo. Salí de Chile a los 18 años, aterricé en Madrid y después de ser recibida por la policía de Franco que se encargó de advertirme: "Que bestias esos militares chilenos. Pero bueno, hija, aquí no te metas en política porque no te salva ni Dios". Intenté varios trabajos pero al tiempo me di cuenta de que todos conducían a la prostitución. Una vez tuve suerte, una empresa ofrecía el 10% de las ventas como ganancia vendiendo "productos para el hogar", un paquete que contenía papel higiénico, líquido lava pisos, esponjas y alguna otra cosa. Muy animada toqué a varias puertas pero las respuestas que obtenía eran desde "No, gracias" hasta "Vete a joder a otra parte". Cuando logré que una señora me abriera la puerta y viera los productos ella me dijo: "¡Hija! ¡Pero si eso vale la mitad en la tienda de la esquina!". Inmediatamente presenté mi renuncia. No tenía opción, o pintaba o me moría de hambre.

¿Reconoces en tu arte ciertas marcas del exilio?

Sólo me consideré exiliada cuando viví en Madrid, en América me sentí siempre en mi tierra. Centroamérica, México, la selva, la cultura de Mesoamérica fue el camino para redescubrir el mundo y el arte. Debo confesar que jamás he tenido ninguna pretensión de ser artista, he pintado más paredes con brocha gorda que telas con pinceles finos y -vuelvo a decirlo- mi éxito como pintora se lo debo a los zapatistas, ellos son mis principales inspiradores y me abrieron las puertas al mundo.

Una de tus obras reza "Otro mundo es posible". ¿Cómo es ese mundo que pintas en tus cuadros?

Muy lindo, lleno de armonía y felicidad colectiva, basado en el valor de la diversidad y el principio zapatista de "cada quien su modo", que enriquece y da sentido a esa diversidad. Yo creo firmemente en que otro mundo es posible, desde luego, sobre las cenizas del capitalismo. Esto lo veo todos los días, lo veo en los "Caracoles Zapatistas", lo veo en la mayoría de la gente que es buena, en la gente que solo espera un llamado para levantarse contra el sistema, la gente que, desde abajo y a la izquierda, construye la economía y nos enseña que podemos prescindir completamente del poder, que solo sirve para robar, matar y mentir.

Cuéntanos alguna de tus experiencias con los zapatistas.

Una de mis experiencias colectivas me permitió conocer la fuerza real del movimiento: entre varias mujeres de la entonces sociedad civil, construimos una tortillería en Polhó que daría alimento a 10 mil refugiados, producto de la guerra del gobierno hecha a través de los paramilitares entrenados y dirigidos por el ejército y el gobierno de Zedillo. Entonces construimos un local para poner la máquina de hacer tortillas y en las paredes yo propuse un mural. Para mí, en ese momento lo máximo era un tractor y lo pinté en la pared. Luego tuve que salir por unas semanas y cuando regresé me encontré con una de las cosas más maravillosas que he visto en la vida: los refugiados de la masacre de Acteal habían pintado, detrás del tractor, a un zapatista arando la tierra a mano con un azadón. Ese indígena, Tzotsil, medía tres veces más que el tractor- Eso lo dice todo.

¿Cómo era la pintura que hacías antes de conocer a los zapatistas?

Pintaba paraísos, mundos ideales donde hay amor, paz y naturaleza viva a todo dar y no en peligro de extinción. Pero antes del levantamiento zapatista mis pinturas eran utopías; después de 1994, fueron realidad.

¿Por qué América late?

Beatriz Aurora: América Latina es de una riqueza excepcional en todos los aspectos, especialmente en el cultural. Somos pueblos creativos, pacíficos, imaginativos, trabajadores, y tenemos todo: tierra, sol, agua y hombres y mujeres de maíz capaces de proponer y construir siempre mundos nuevos. América tiene TODO para ofrecer al mundo. De hecho, una vez que nos deshagamos de los gobiernos de derecha y de "izquierda", tenemos el campo libre para mostrarle al mundo otra forma de relación del hombre con el hombre y del hombre con la naturaleza, entendiendo por "hombre" a hombr@s, mujer@s y niñ@s y viej@s- Generalizando, se podría decir que Europa está muy vieja, África está hecha polvo gracias a las guerras impulsadas por las transnacionales y la CIA, y una buena parte de Asia está descubriendo que existe la economía de mercado. América no sólo late, de América salen y saldrán cometas y estrellas que anuncian que otro mundo es posible.

Datos útiles:

Los cuadros de Beatriz Aurora han recorrido el mundo. Ella cuenta que han llegado "hasta Corea". En Chiapas se consiguen en una tienda "de comercio justo" que se llama Nemi Zapata, en donde se venden carteles, tarjetas y productos de cooperativas y colectivos zapatistas. En el DF, se los puede encontrar en la tienda Rincón Zapatista (calle Zapotecos Nº7, Colonia Obrera, México DF, teléfono +55-57614236). Y también se los puede apreciar a través de su página web.

FUENTE: http://www.americalate.com/2010/02/03/beatriz-aurora/

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